Las autoridades de Sinaloa y el gobierno federal confirmaron que ya han sido rescatados dos de los mineros atrapados en la mina Santa Fe, en El Rosario, tras el colapso de una presa de jales ocurrido el pasado 25 de marzo. Uno de ellos fue encontrado sin vida, mientras que el otro salió con vida después de días atrapado bajo tierra.

El accidente se registró alrededor de las 15:00 horas del 25 de marzo, cuando 25 trabajadores se encontraban en el interior de la mina de oro y plata, operada por Industrial Minera Sinaloa. La avalancha de jales provocó que 21 de ellos lograran salir con ayuda de sus propios compañeros, mientras que cuatro quedaron atrapados en sectores profundos de la explotación.

El primer minero rescatado fue José Alejandro Cástulo Colín, quien fue extraído con vida el 31 de marzo tras más de 100 horas atrapado. Posteriormente, el 7 de abril, se localizó con vida a Francisco Zapata Nájera, quien fue rescatado la mañana del 8 de abril, aproximadamente a las 10:36 horas, tras un complejo operativo que incluyó la disminución del nivel de agua en la zona donde se encontraba.

En paralelo, las brigadas de rescate lograron recuperar el cuerpo de un tercer minero, quien ya no presentaba signos de vida. El hallazgo se produjo durante las maniobras para acceder a la zona afectada, lo que actualiza el balance de víctimas a un trabajador rescatado sin vida, dos libres con vida y uno aún desaparecido en el interior de la mina.

Las labores de búsqueda del cuarto trabajador continúan coordinadas por el Comando Unificado, con participación de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Comisión Federal de Electricidad, Protección Civil federal y estatal, así como brigadas de rescate especializadas. Los equipos trabajan para estabilizar la presa de jales, bombear agua y perforar túneles que permitan acceder a los sectores donde se presume se encuentra el último minero atrapado.

El caso ha reavivado la discusión sobre las condiciones de seguridad en la minería en México, en particular en operaciones de pequeña y mediana escala, donde incidentes como colapsos de estructuras de jales y derrumbes se han vuelto recurrentes. Autoridades y organizaciones del sector exigen una revisión más estricta de protocolos de prevención y de la recuperación de minas abandonadas o en mal estado.

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