Para llegar a México, el bacalao noruego se somete a una técnica de conservación a fin de que pueda ser transportado sin perder su calidad.
El pescado se abre por la mitad y se coloca en contenedores con sal, hasta que ésta haya extraído la mayor parte del agua.
Una vez seco, se empaca y se distribuye en barcos mercantes por los océanos… hasta llegar a México, a la Central de Abasto, uno de los mercados donde esta especie de sabor característico es comercializada.