La presidenta Claudia Sheinbaum ha encadenado en los últimos días una serie de mensajes políticos que reforzan su visión de México desde la soberanía, la crítica a gobiernos pasados y la defensa de la movilización y la libertad de expresión. En distintos foros públicos, la mandataria ha combinado ironía, crítica frontal a sexenios anteriores y advertencias hacia la intromisión de actores externos en asuntos nacionales.

En el ámbito de las protestas, Sheinbaum afirmó que en México existe libre tránsito, reunión y libertad de expresión, al referirse al presunto operativo en Chihuahua para dificultar la llegada de manifestantes de Morena a la capital del estado. La presidenta señaló que no puede ser que quien se presenta como defensor de la libertad de expresión la limite en la práctica, y pidió coherencia a quienes usan ese discurso. Dejó en claro que corresponde a otras instancias determinar si hubo uso de recursos públicos para frenar esa movilización.

En otro frente, Sheinbaum retomó con ironía el apelativo de “suavicrema” para hablar de la Estela de Luz, el controvertido monumento de Felipe Calderón en Paseo de la Reforma. En un tono satírico, recordó que esa obra —a la que calificó de “monumento a la corrupción”— y la famosa “media barda” de Tula son símbolos, según su lectura, de administraciones que priorizaron proyectos costosos y poco funcionales. Contrapuso ese legado con las obras emblemáticas de los sexenios de Andrés Manuel López Obrador y el suyo, como trenes, aeropuertos y refinerías, que, según Sheinbaum, responden a una política de infraestructura con impacto real.

En paralelo, la presidenta ha reforzado un discurso de soberanía exterior. “En nuestra casa manda el pueblo, no mandan otros”, es una de las frases que ha usado para subrayar que en México quién decide son las autoridades elegidas democráticamente, no gobiernos extranjeros ni agencias externas. Sheinbaum ha señalado que la política de abrir la puerta a agencias extranjeras en materia de seguridad no construyó paz ni redujo de forma sostenible la violencia, por lo que su gobierno ha cerrado la posibilidad de operaciones conjuntas con agentes de Estados Unidos en territorio mexicano. Solo se permite el intercambio de información, mientras la toma de decisiones y la ejecución de operaciones quedan en manos de las instituciones nacionales.

Con estos mensajes, Sheinbaum dibuja un eje claro: defensa de la protesta y la libertad de expresión, crítica a obras y políticas de gobiernos anteriores, y reafirmación de que México decide por sí mismo, sin permitir que otros gobiernos o actores externos condicionen su rumbo.

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