El gobierno colombiano ha dado luz verde a un plan controvertido: sacrificar al menos 80 hipopótamos descendientes de los animales que Pablo Escobar importó ilegalmente en los años 80. Esta medida busca frenar la expansión de esta especie invasora que amenaza la biodiversidad del país.

Pablo Escobar trajo cuatro hipopótamos de África para su zoológico privado en Hacienda Nápoles. Tras su muerte en 1993, los animales escaparon y se reprodujeron sin control, pasando de 4 a unos 200 individuos hoy, concentrados en el río Magdalena.
Su agresividad desplaza especies nativas como manatíes y tortugas, contamina ríos con heces y genera riesgos para comunidades locales.

La ministra de Ambiente, Irene Vélez, aprobó la medida como «opción última». Incluye captura, sedación y aplicación de eutanasia química o por disparos, con un costo de unos 14,000 dólares por animal.
El plan inicia en el segundo semestre de 2026 en Hacienda Nápoles e Isla del Silencio, combinado con esterilizaciones y posibles traslados limitados a otros países.

Sin intervención, la población podría llegar a 500 en 2030 y 1,000 en 2035, agravando problemas genéticos por endogamia. Autoridades enfatizan que es una acción ética para salvar ecosistemas locales.

La noticia ha generado debate global, con activistas cuestionando alternativas, pero el gobierno prioriza la ciencia ambiental.

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lucy

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