Poza Rica, Veracruz, enfrenta una grave crisis tras las intensas lluvias que provocaron el desbordamiento del río Cazones el pasado 10 de octubre de 2025. El agua alcanzó niveles históricos, superando los siete metros de altura, lo que dejó sumergidas calles y viviendas, atrapando a cientos de familias. Las autoridades declararon estado de emergencia y comenzaron las labores de rescate y apoyo a los damnificados.
A la complicada situación por las inundaciones se suma una denuncia de los afectados por la presencia de chapopote y manchas de aceite en el agua y el lodo que inundaron sus hogares. Vecinos de diversas colonias reportaron una película aceitosa en carros, patios y casas, además de un persistente olor a diésel y gas, síntomas de una posible fuga o ruptura en ductos petroleros cercanos, propiedad de Pemex. Esta contaminación ha generado preocupación por los riesgos a la salud, pues varios habitantes experimentan ardor de garganta, dolor de cabeza y temor a incendios por la inflamabilidad del hidrocarburo.
Ante esta situación, los damnificados exigen una pronta intervención de Pemex y las autoridades ambientales para evaluar los daños y mitigar el impacto en la salud y el medio ambiente. Por ahora, la región vive una emergencia humanitaria con al menos 29 personas fallecidas, decenas de desaparecidos y miles de hogares afectados por las lluvias e inundaciones, según reportes oficiales y testimonios locales.
El Gobierno federal, estatal y municipios afectados trabajan coordinadamente para ofrecer ayuda humanitaria, mientras continúan las labores para controlar la contaminación y canalizar el apoyo necesario para la recuperación de Poza Rica y localidades aledañas.