
El presidente de Cuba, Miguel Díaz‑Canel, calificó el llamado “bloqueo energético” impuesto por Estados Unidos de ataque directo a los derechos humanos del pueblo cubano. En una alocución reciente, el mandatario sostuvo que las restricciones al acceso de Cuba a combustibles, equipos de generación eléctrica y repuestos afectan gravemente la vida cotidiana, la salud, la alimentación y el bienestar básico de la población.
Díaz‑Canel rechazó también la etiqueta de “Estado fallido” que algunos sectores políticos y medios en Estados Unidos aplican a la isla y calificó esa calificación como una “construcción hipócrita e injusta”. Según el jefe de Estado, esa narrativa busca deslegitimar al gobierno cubano y ocultar, en su opinión, el impacto real del bloqueo económico y energético que lleva más de seis décadas vigente.
Las declaraciones se enmarcan en un contexto de tensión bilateral renovada, con nuevas restricciones de Washington sobre el suministro de petróleo y la financiación de proyectos energéticos en Cuba, así como una crisis interna marcada por apagones frecuentes y problemas de abastecimiento. En contraste, el gobierno cubano insiste en que el país mantiene un Estado funcionante, con sistemas de salud y educación públicos, y en que su principal obstáculo es la política de sanciones de Estados Unidos.