General Motors (GM) y Ford Motor Company respaldaron públicamente al presidente Donald Trump por la imposición de nuevos aranceles del 25% a las importaciones estadounidenses de camionetas «pick-up» medianas y grandes fabricadas en México y Canadá. Según Trump, los directivos Mary Barra (GM) y Bill Ford (Ford) le agradecieron por la medida, admitiendo que sin estos aranceles, la competencia en el mercado estadounidense sería muy dura y prolongada para los fabricantes locales. Trump justificó los aranceles como una cuestión de seguridad nacional clave para mantener una economía fuerte y un país poderoso.
GM produce modelos como Chevrolet Silverado y GMC Sierra en plantas de Silao, México, y Oshawa, Canadá, además de en Indiana y Míchigan. Ford fabrica camionetas en Hermosillo, México, y varios estados de EE. UU. La medida tiene como objetivo fortalecer la industria automotriz estadounidense frente a la competencia extranjera y entrará en vigor el 1 de noviembre de 2025.
Estas acciones forman parte de la política proteccionista de Trump, que busca incentivar la producción nacional mediante gravámenes a productos importados, a pesar de críticas y advertencias por posibles aumentos en costos de producción y precios para los consumidores. GM y Ford han manifestado que estos aranceles les brindan un alivio competitivo en el mercado ante la creciente presión extranjera.