
En el Cereso de Mérida, personas privadas de la libertad elaboraron una monumental Rosca de Reyes de 250 metros de largo con 2,100 muñequitos, usando más de 1,300 kilos de harina y una gran cantidad de insumos como anís, manteca, azúcar, canela, acitrón y huevo. La actividad, encabezada por el director del centro, Antonio González Zetina, reunió a 30 internos que trabajaron durante la noche en el área de panadería para hacer posible esta pieza.
Tradición y convivencia familiar
El objetivo central fue fortalecer las tradiciones y crear un espacio de reencuentro y convivencia entre las personas privadas de la libertad y sus familias en un entorno seguro. Durante la jornada también hubo exhibición de vehículos modificados, presentación de cantantes de música urbana y la realización de un mural alusivo a la paz y la cultura en el muro de la escuela del centro.
El corte de la rosca estuvo a cargo del subsecretario de Prevención y Reinserción Social, Miguel Ángel Trujillo Ortiz, acompañado por la directora del Cepredy, Vivianne de Cervantes Eng-Jim, y jefes de departamento del Cereso.
Más temprano, la Fundación Emanuel acudió al centro para entregar juguetes a hijas e hijos de las personas privadas de la libertad, llevando un mensaje de alegría a las familias asistentes.