En redes sociales circula la historia de la revendedora Xasely que había ahorrado todo su aguinaldo, así como el de su esposo para comprar 300 roscas.
La intención de ambos era juntar suficiente dinero para pagarse unas vacaciones a Tulum, Quintana Roo. No obstante, las cosas no habían transcurrido como se esperaba y solamente llevaba 35 vendidas.
La mujer ofrecía bajar el costo de sus productos, a fin de que la gente se las comprara en mil 200 pesos.